Déspota

Ayer, el terror, las tenazas, el hedor del pozo,
Delación, persecución, saqueo, miseria, acoso.
Piranesi desnuda imperios, el revés del brocado.
Scarlatti ejecuta, sobre el grito de huesos quebrados.
Como en un palimpsesto, debajo de las escrituras,
Se trasluce la mirada del tirano sádico, la tortura.
Crueldad conserva poder. Tiberio: modelo perfecto,
Aún si el bebé deba mamar de miembro erecto.
Hoy, leo un diario viejo, ajado por la congoja,
Millones huyen: maguen David, cruz, media luna roja.
Veinte soldados, dos vírgenes desfloradas a destajo.
Edificio muerto, pared de cadáveres, luz de ocaso.
La gente, horrorizada, condena con mudas palabras.
La hipocresía es, siempre, máxima máscara macabra. GJ

Estudio de Memoria (IV)

Scripture menciona a Jedediah Buxton, inglés y analfabeto. No sabía leer ni escribir. Los números eran su obsesión. En la iglesia solía contar cada una de las palabras, letras y sílabas de cada sermón. No había cálculo que no pudiera resolver. Inclusive, tenía la capacidad de interrumpir las cuentas más complicadas y resolverlas cuando se le ocurría oportuno, aún si la pausa había sido de semanas.

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Estudio de Memoria (III)

Philips refiere el caso de James Henry Pullen, famoso afásico de Londres, notable carpintero y artesano de la madera. Sordomudo de nacimiento, a los siete años había aprendido una sola palabra que pronunciaba con dificultad: madre. En el Asilo de Earlswood, donde había sido internado a los quince, produjo toda su obra. Su creación más famosa, la maqueta del barco The Great Eastern, le demandó ocho años de labor. No olvidó construir ninguno de los 5.585 remaches, ni los trece botes salvavidas, ni cada una de las piezas del mobiliario interior de la nave. Algunos de sus trabajos llegaron a las manos de la reina Victoria. El príncipe Alberto recibió un dibujo del sitio de Sebastopol, guerra de Crimea, que Pullen imaginó leyendo crónicas periodísticas.

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La posverdad a todo color

It doesn’t seem possible that a man who owns a television network can be such a bad liar. It seems so essential to his success.
Truman Capote
I

En su ensayo Sobre la televisión el sociólogo Pierre Bourdieu, señala: ¿Por qué la gente hace todo lo posible por aparecer en la televisión? Se trata de una cuestión muy importante que la mayor parte de los investigadores, de los científicos, de los escritores, por no mencionar a los periodistas, que aceptan participar no se plantean. … Creo, en efecto, que, al aceptar participar sin preocuparse por saber si se podrá decir alguna cosa, se pone claramente de manifiesto que no se está ahí para decir algo, sino por razones completamente distintas, particularmente para dejarse ver y ser visto. “Ser”, decía Berkeley, “es ser visto”. Para algunos de nuestros filósofos (y de nuestros escritores) ser es ser visto por los periodistas (lo que implica muchos compromisos y componendas). … Al no contar con una obra que les permita estar continuamente en el candelero, no tienen más remedio que aparecer con la mayor frecuencia posible en la pequeña pantalla, y por lo tanto han de escribir a intervalos regulares, cuanto más cortos mejor, unas obras cuya función principal, como observaba Gilles Deleuze, consiste en asegurales que serán invitados a salir por televisión. De este modo la pantalla del televisor se ha convertido hoy en día en una especie de fuente para que se mire en ella Narciso, en un lugar de exhibición narcisista.

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Estudio de Memoria (II)

La librería tenía un subsuelo que solo algunos clientes selectos conocían. Allí, Fiorentino atesoraba su colección privada. Yo no era un gran comprador pero mi afición a la filosofía había ganado el afecto del librero. Le expliqué que necesitaba consultar algunos volúmenes de literatura médica, especie a la cual Enzo era particularmente adicto. Una biblioteca de dos metros de alto por uno de ancho oficiaba de puerta secreta. El picaporte estaba oculto detrás de un ejemplar en octavo mayor de “Die Kultur der Renaissance in Italien”, de  Burckhardt. Bajé.

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Retazos

La mujer no existe. El hombre tampoco.

El valor absoluto de estas dos premisas impide que alguien, quien sea, se arrogue la representación de ninguno de los dos sujetos: ambos tienen la misma sustancia que la nada. Ergo, es imposible presentar, ni mucho menos re-presentar, a la nada misma.

“Vengo en representación de la nada.” La línea, apta para una obra de Eugène Ionesco pero no para la vida extra-escénica, la vida real … realmente aburrida.

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Estudio de Memoria (I)

One need not be a chamber to be haunted;
One need not be a house;
The brain has corridors surpassing
Material place.
Emily Dickinson

El programa me dotó de una capacidad prodigiosa para retener rostros singulares, pero escasa habilidad para relacionarlos con los lugares en donde se me presentan. Me propone caras que conozco pero no sé de dónde. El programa suele jugar conmigo. Me ofrece rostros que nunca vi personalmente pero que, de algún modo, alojó en mi cerebro con anterioridad y subrepticiamente, de manera que, cuando aparecen, desespero tratando de ubicarlos por su origen. Solo basta que vea una cara que por algún motivo me llama la atención para que la registre para siempre. La dificultad, repito, se precipita cuando vuelvo a verla. Esta aptitud incompleta me exige a veces semanas dedicadas a dilucidar de dónde conozco a quienes en realidad no conozco. A menudo, con la percepción excitada como por la fiebre, las caras me acechan en aceleración sucesiva, igual a fotogramas de una película impulsada por un proyector descalibrado, a cien cuadros por segundo.

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